Catorce neonatos fallecieron en el Hospital Central de Maracay en los primeros días de febrero. Siete decesos más se han registrado en Valencia, en la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera, y en el Hospital Central de San Cristóbal se producen, en promedio, seis muertes semanales de recién nacidos.
Según especialistas, esos hechos demuestran varias fallas. Recuerdan que las instituciones de salud son un nicho especial para el desarrollo de bacterias, que además son resistentes a antibióticos. De hecho, es aceptable que existan infecciones hospitalarias o nosocomiales (10% o menos), según la infectóloga Ana Carvajal, de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela. Pero cuando varios factores se juntan, los pacientes pueden salir perjudicados.
El incumplimiento de los protocolos de asepsia y antisepsia, que dan pie al registro de infecciones nosocomiales (se dan en pacientes con más de tres días de hospitalización), nacimiento de niños con bajo peso (menos de 2,5 kilos) o muy bajo peso (menos de 1,5 kg), prematuros, ausencia de control prenatal regular y ser madre adolescentes, influyen en la mortalidad neonatal, indicó José Félix Oletta, internista, exministro de Salud e integrante de la Red.
“Debe existir una comisión de infecciones hospitalarias para conocer las bacterias que tienen. Esos microorganismos son muy agresivos porque son multirresistentes y debes usar antibióticos de última generación para atacarlos”, explicó Oletta. Las bacterias suelen colonizar los catéteres, sondas y tubos de ventilación mecánica. Además, están en superficies, manos e instrumentos médicos. De allí, la importancia de desinfectar todo con los protocolos e insumos debidos.
Sobre las características de la madre y el niño, Carvajal alerta que, en Venezuela, el porcentaje de embarazadas que acude regularmente a la consulta prenatal no llega a 50%. Si la madre tiene una enfermedad de base, afecta al bebé y no se sabe en qué condiciones está hasta que nace.
Con información de Ultimas Noticias


